CELEBRACION:Historia Afroestadounidense

Los Estados Unidos, país formado por inmigrantes, ha ignorado por muchísimos años la historia de una buena parte de su población, la que tiene como origen el continente africano. Es de entender que las circunstancias, llamémoslas especiales, en las cuales se produjo su llegada han hecho que así sea. Sin embargo, en la actualidad ya nos vamos acostumbrando a que el mes de Febrero sea considerado como el “El Mes de la Herencia Afroestadounidense”. El segundo mes del año es dedicado a recordar las dificultades y triunfos que cientos de miles de ciudadanos de este país experimentaron por generaciones contra obstáculos tan terribles como la esclavitud, los prejuicios y la pobreza, a la vez también que celebra sus contribuciones en diversos aspectos de la vida diaria.
Indudablemente que la elección como presidente de los Estados Unidos de Barack Obama, representa un cambio trascendental en la manera de pensar de las mayorías del país, no tanto por su posición política sino por ser el primer afroestadounidense en ascender a la Casa Blanca, marcando un antes y después en la historia política de la tierra de George Washington. Demás está decir que este evento ofrece un significado especial dentro del Mes de la Historia Afroestadounidense.
El origen de la celebración se remonta a los finales del primer cuarto del siglo pasado y gracias a la idea de Carter G. Woodson un destacado académico e historiador que instituyó la Semana de la Historia de los Afro estadounidenses en 1926. Eligió la segunda semana de Febrero para que coincidiera con los cumpleaños del presidente Abraham Lincoln y del abolicionista Frederick Douglas. La celebración se amplió a un mes en 1976 con ocasión del bicentenario del país. El presidente Gerald R. Ford instó a los estadounidenses a “buscar la oportunidad de honrar los logros de los afro estadounidenses, con mucha frecuencia ignorados, en todas las áreas de actividad de nuestra historia”. Woodson, hijo de antiguos esclavos de Virginia, se dio cuenta de que las dificultades y los logros de los estadounidenses de ascendencia africana eran ignorados o malinterpretados. Fundó la Asociación para el Estudio de la Vida e Historia Afroestadounidenses (ASALH) que apoya investigaciones históricas, publica una revista académica.
“Tengo el sueño que un día, en las rojas colinas de Georgia, los descendientes de los esclavos y los descendientes de los propietarios de esclavos se puedan sentar juntos en la mesa de la hermandad…”
Con estas palabras, que han quedado grabadas con tinta indeleble en la conciencia histórica estadounidense, Martín Luther King Jr., dio inicio a lo que, por su trascendencia se convertiría en uno de los discursos más famosos y conocidos de la historia de este país. Lo hizo hace cincuenta años, frente a una multitud de más de doscientos cincuenta mil personas reunidas en la capital de la nación, durante la heroica lucha por los derechos civiles; y en la que es considerada la más grande manifestación que se había realizado hasta ese entonces.
A principios del siglo XX, la segregación racial era la norma en el sur de Estados Unidos, las oportunidades para los Afroestadounidenses eran limitadas. Si bien es cierto que la Constitución les reconocía sus derechos como ciudadanos, como el derecho al voto por ejemplo, cierto es también que en la práctica estaban impedidos de hacerlo, y no porque no quisieran participar de la vida política sino debido a triquiñuelas legales y, en muchos casos, amenazas que no se detenían hasta el crimen por cierto. Mencionar las diversas formas de segregación a que era sometido el afroestadounidense sería ocioso y largo. Solo baste recordar las ordenanzas legales, conocidas como las Leyes Jim Crow, que eran leyes estatales y locales que habían sido promulgadas durante los cien años siguientes a la Guerra Civil. Estas leyes daban carácter legal a la segregación racial en todas las instalaciones públicas, dentro de ellas las educativas, bajo la falacia de “separados pero iguales”, lo cual en buen romance significa juntos pero no revueltos.
Es en estas circunstancias que aparece la figura del Reverendo Martin Luther King Jr., un orador elocuente influido por las ideas de resistencia no violenta promovidas por Mahatma Gandhi en la India, tomó rápidamente el liderazgo del movimiento por los derechos civiles. Era un movimiento formado, no solo por los afectados directamente por la injusticia de la segregación racial, sino también por diferentes segmentos de la sociedad estadounidense, desde el trabajador y estudiante desconocidos hasta personalidades ampliamente conocidos. A todos ellos los impulsaba la necesidad apremiante del cambio social que necesitaba los Estados Unidos y la sensación de que no se podía vivir de espaldas a la realidad de la nueva sociedad emergente estadounidense.
La figura del Martin Luther King Jr., cuyos esfuerzos lo hicieron recipiente del Premio Nobel de la Paz del año 1964, va de la mano con la lucha por los derechos civiles de los años sesenta y se ha convertido en símbolo indiscutible del Mes de la Historia Afroestadounidense, del cual él mismo se convirtió en mártir al ser asesinado en la ciudad de Menphis  (Tennessee), el 4 de Abril de 1968.
Armando Zarazú
azarazu@aol.com

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