Un buen libro, una opción saludable

Un buen libro, una opción saludable

Es muy generalizada la idea de que el verano es la mejor época del año para leer, pienso que no es cierto. La lectura es una actividad agradable que se puede practicar en cualquier momento en que se tenga un poco de tiempo libre. Existen medios de comunicación escrita, como los periódicos y revistas, cuya lectura actualiza e informa al lector sobre lo que sucede alrededor suyo. Si se quiere ir un poco más allá veremos que nuestra Latinoamérica tiene excelentes y abundantes escritores capaces de satisfacer el gusto más exigente.

Lamentablemente, en estos tiempos modernos que nos ha tocado vivir, la nueva tecnología, llámese computadora o teléfonos celulares de última generación capturan la atención y tiempo de los jóvenes y otros no tan jóvenes, impidiéndoles que gocen del placer de leer un buen libro. La tecnología moderna los está aislando del mundo que los rodea, creándoles una personalidad egocéntrica y de indiferencia por los que sucede en el mundo; es necesario hacer que la lectura recupere el lugar que ha tenido en la historia cultural de la humanidad.

La lectura es un hábito, y por lo tanto se debe acostumbrar a los niños a practicarla. Para ello se puede iniciar leyéndoles en voz alta por unos cuantos minutos, para luego, una vez logrado su interés, alentarlos para que prosigan la lectura por sí mismos. Es necesario tomar conciencia que la lectura es muy importante en la formación cognoscitiva del niño y, por consiguiente, de todo ser humano. Es fuente de nuevas experiencias, emociones y afectos. Estimula su capacidad creativa, además de forzar su habilidad para pensar con raciocinio y, por ende, para razonar con mayor eficacia.

Vamos a revisar brevemente algunos de los trabajos de autores latinoamericanos más importantes por su profundidad y trascendencia. Indiscutiblemente que la obra de Juan Rulfo, pese a estar reducida a solo dos libros, “El llano en llamas y Pedro Páramo”, es una de las que más influencia ha tenido en la literatura de nuestros pueblos. El trabajo de este excelente escritor mexicano, ambientado en los años que siguieron a la revolución mexicana, ayudó a forjar los cimientos del realismo mágico, que llegó a su esplendor con “Cien años de soledad” de Gabriel García Márquez. Ambientado en Macondo, pequeño pueblo del caribe colombiano, la novela es una radiografía política y social de nuestros pueblos, y nos narra las vicisitudes de la familia Buendía y sus diferentes generaciones, sus historias de amor, dominio y cambios que la han convertido en una de las obras literarias más influyentes de la literatura universal.

Isabel Allende es una escritora chilena que se vio obligada a dejar su país natal para escapar de la dictadura que imperaba sangrientamente en el Chile de esos años. “La casa de los espíritus”, es la primera novela de la autora y en ella la autora combina elementos reales y otros imaginarios en una muestra excepcional del mágico realismo y narra la historia de cuatro generaciones de la familia Trueba en los años posteriores a la independencia de ese hermano país sureño. La producción, tanto de Gabriel García Márquez y de Isabel Allende es abundante y una excelente fuente de buena lectura.

Laura Esquivel es una escritora mexicana cuya producción literaria merece ser recomendada, no solo por su cantidad sino más bien por su calidad. Prueba de ello es “Como agua para chocolate”, historia de un amor imposible en el México tradicional y revolucionario, donde la fantasía y realidad conviven por igual. El escritor español de origen peruano, Mario Vargas Llosa tiene en su haber una cuantiosa producción, de ella vamos a extraer “La fiesta del chivo”, libro en el cual presenta al lector uno de los hechos políticos más oscuros de nuestra Latinoamérica: la dictadura de Trujillo en República Dominicana. La novela narra crudamente los últimos años de esta, la crueldad insana del dictador y la sed de venganza tras su asesinato. Siguiendo con la temática dominicana, no se puede dejar de mencionar a Julia Álvarez, cuyas novelas como “En el tiempo de las mariposas”, “Cuando las hermanas García perdieron el acento”, son clásicos no solo de la literatura dominicana sino también latinoamericana.

Argentina no solo es cuna del tango, lo es también de un gigante de la literatura latinoamericana: Jorge Luis Borges, autor de numerosísimas obras; uno de sus trabajos más impactantes es “El Aleph”, en realidad es una colección de diecisiete cuentos cuyas historias están basadas en la interpretación de conceptos como los del tiempo, espacio, destino o realidad. “Rayuela”, novela del escritor argentino Julio Cortázar en el cual este resumió sus propias obsesiones estéticas, literarias y vitales en un libro en donde toda una época se ha visto reflejada La aparición de Rayuela en 1963 fue una verdadera revolución dentro de la novelística en lengua castellana: por primera vez, un escritor llevaba hasta las últimas consecuencias la voluntad de transgredir el orden tradicional de una historia y el lenguaje para contarla. El resultado es este libro único, abierto a múltiples lecturas, lleno de humor, de riesgo y de una originalidad sin precedentes.

La infinidad de grandes escritores latinoamericanos, pasados y presentes, garantizan una fuente inagotable de buena lectura, aquella que le acercarán más hacía su cultura. Pero, tengamos presente que la literatura es universal y, por lo tanto, de vez en cuando es bueno revisar autores de la talla de Tolstoi, Hemingway y tantos otros que nos han dejado trabajos que nos alimentarán el intelecto y nos alegrarán el espíritu.
Armando Zarazu
Identidad Latina Newspaper

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