ANIVERSARIO: Los Jaivas, 50 años de música Latinoamericana

Pocas son las agrupaciones musicales que se pueden dar la satisfacción de cumplir cincuenta años en el mundo artístico y, lo que es más importante, manteniendo la misma calidad de sus inicios. Por lo general, la presión que genera el éxito y las ventajas económicas que este genera, hacen que muchos, por no decir la mayoría de grupos, se deshagan de la noche a la mañana. Sin embargo, existen excepciones a la regla. El caso de los Jaivas es un ejemplo.
Esta agrupación se fundó en 1963 en el balneario chileno de Viña del Mar y sus orígenes se encuentran en el núcleo familiar conformado por los hermanos Eduardo, Claudio y Gabriel Parra, quienes junto con sus amigos y compañeros de secundaria en el Liceo Guillermo Rivera Cotapos. Eduardo “Gato” Alquinta y Mario Mutis, comienzan a descubrir la música como una forma de expresar su creatividad y permanente inquietud. Durante sus primeros años la banda se dedica a amenizar reuniones sociales y familiares interpretando música tropical bailable, que era la más solicitada en las fiestas. Curiosamente el nombre inicial del grupo es The High & Bass.
Hasta ese momento la agrupación de nombre en inglés no pasaba de ser una más de las tantas que saturaban el mercado musical comercial de su tierra. Luego de algunos años y conscientes que tenían la capacidad suficiente como para aspirar a cosas mejores, deciden primero a castellanizar su nombre a Los Jaivas y luego, empiezan a utilizar los ritmos típicos latinoamericanos para hacer llegar su mensaje musical a una juventud, contestataria, revolucionaria y preocupada por el porvenir del continente americano. Es entonces cuando comienza la carrera ascendente de Los Jaivas, una historia, llamémosla musical, pero que siempre se ha caracterizado por buscar nuevas experiencias, como por ejemplo la musicalización de los trabajos poéticos del genial Pablo Neruda, además de interpretar, con estilo propio se entiende, canciones de los consagrados Violeta Parra, Víctor Jara, Osvaldo Rodríguez, entre otros. Además, la mayoría de su repertorio está formado por temas y arreglos propios
Entre 1969 y 1971, los conciertos del grupo se transforman en improvisaciones absolutas, sin libretos ni esquemas preparados, y con cada instrumento musical generando atmósferas propias, incluso con la ayuda del público asistente. La improvisación los conduce a la valoración de las raíces musicales latinoamericanas y a la exploración de sonidos de instrumentos ancestrales, que les permite combinar estilos aparentemente irreconciliables, pero que Los Jaivas deciden plasmar en su creación musical posterior.
Durante esta época, además, el grupo participa en el mítico recital hippie de Piedra Roja y graba su primera placa discográfica oficial, homónima, pero conocida como El Volantín, por su característica portada. El disco, editado en 1971, contiene improvisaciones en la línea de la vanguardia explorada anteriormente, pero además incluye los primeros esbozos de composición, especialmente en temas como “Foto de Primera Comunión” y “Que o la Tumba Serás”.

“Todos Juntos” los catapulta a la fama

En abril de 1972 el grupo edita el single “Todos Juntos”, que los catapulta a la fama en todo Chile. El grupo no participa de los agitados discursos políticos de la época. El tema, originalmente pensado como lado B, gana alta rotación radial y repercusión en el mercado musical debido a la fusión que logra entre la letra de llamado a la unidad y paz entre los seres humanos y el uso combinado de ritmos latinoamericanos con instrumentos de rock tradicional. La fama de la banda se acrecienta en septiembre de 1972, con el lanzamiento de “Mira Niñita”, “Cuero y Piel”, el segundo single del grupo, cuya cara A también se convierte en un clásico de la música popular chilena.
Es en los primeros años de la década del setenta que la situación política, especialmente en los países que están al sur de Sudamérica, hace que muchos artistas que no gozaban de las simpatías de los gobiernos gorilas de turno, se vean obligados a dejar su país. Los Jaivas no fueron la excepción. Primero se trasladan a la Argentina, en donde realizan algunos proyectos artísticos interesantes. Durante su estadía, Los Jaivas son reconocidos y respetados como un grupo más de la Argentina. Realizan giras por todo el país, desde el interior hasta la Patagonia. Las giras abarcan la costa oriental del continente, Uruguay, Paraguay y Brasil. Sus apariciones en televisión se hacen habituales, y realizan varios conciertos sinfónicos, experiencia inédita en la Argentina, junto a la Orquesta Sinfónica Municipal de Mar del Plata y la Orquesta Sinfónica de Buenos Aires. Una de estas presentaciones es la despedida del grupo de América, que ya miraba a Europa como su etapa siguiente, especialmente considerando la difícil situación política en Argentina, que propició, incluso, la detención temporal de Eduardo Parra.

Su obra cumbre, “Alturas de Machu Picchu”

Estando actuando en Europa, en donde dicho sea de paso sus actuaciones fueron muy bien recibidas en todo el viejo continente, deciden realizar su más caro proyecto, musicalizar la obra de Pablo Neruda. La idea de musicalizar e interpretar poemas del Canto General del vate chileno en 1981, inspira a Los Jaivas a registrar su álbum más famoso y trascendente, Alturas de Machu Picchu, y les posibilita volver a Latinoamérica para grabar las escenas correspondientes al especial de televisión que acompañaría al disco. El álbum cuenta con canciones tan importantes como “Amor Americano”, “La Poderosa Muerte” y “Sube a Nacer Conmigo Hermano”, que, a través de sus complejas estructuras musicales, logran interpretar plenamente la poesía torrencial de Neruda. Alturas sigue siendo uno de los discos chilenos más vendidos en toda la historia, y el documental, filmado en una colaboración conjunta de Canal 13 de Chile y Canal 7 de Perú, logra una fusión de los poemas, el paisaje, el misterioso espíritu y la leyenda de una civilización desaparecida, con los naturales efectos de iluminación, de forma tal que las imágenes logradas ayudan a entregar una obra total de gran magnitud cultural, como pocas se han realizado en Latinoamérica.
Cincuenta años de vida artística no los cumple cualquiera, tiene que existir calidad y sobre todo íntima comunicación con su público, eso es justamente lo que hacen Los Jaivas. Lamentablemente la vida es dura, y durante ese largo periplo algunos de los miembros originarios de la banda han emprendido el viaje sin retorno. Lo bueno es que la calidad se hereda, y algunos de los hijos e hijas de los fundadores, de la mano con los que quedan siguen haciéndonos que Latinoamérica, nuestra querida Latinoamérica, posee artistas de la calidad de los Jaivas; viejos y jóvenes, pero que tienen la cualidad de todo buen artista, hacernos soñar, pensar y creer que nuestras tierras puedan tener mejor destino.
Armando Zarazú
azarazu@aol.com

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