Análisis de celebración de la cultura hispana en los EEUU

Siguiendo una tradición establecida, nada menos que oficialmente, la segunda quincena de este mes de Septiembre y la primera de Octubre, serán testigos de celebraciones realizadas, a nivel oficial y por entidades culturales, comunales y educacionales, que a todas luces, honran a la cultura de los inmigrantes llegados de los países latinoamericanos. Algo muy loable naturalmente desde todo punto de vista. Sin embargo, es necesario realizar un pequeño análisis sobre los motivos que tenemos para estar orgullosos y optimistas de nuestra cultura, pero a la vez demos una mirada también a los problemas que todavía la aquejan.
Cada vez son más los nombres de indudable origen hispano que hacen noticia en las artes, política, deportes y otras actividades del diario quehacer de nuestra sociedad. Es bueno recordar el nombre de algunos de ellos por ser ejemplos a seguir para nuestra juventud. Narciso Rodríguez, nacido en Newark, Nueva Jersey, es hijo de inmigrantes cubanos. Ha ganado fama mundial como diseñador de moda. Junot Díaz nacido en Santo Domingo, República Dominicana y llegó a los Estados Unidos a la edad de seis años, creció y se educó en Nueva Jersey. Su primera novela – titulada “La breve y maravillosa vida de Óscar Wao”, fue galardonada en 2008 con el Premio Pulitzer y el premio que concede el Círculo Nacional de Críticos del Libro. Indudablemente que en la música no podemos dejar de mencionar a Marc Anthony, internacionalmente conocido intérprete de salsa, nacido en la ciudad de Nueva York y ganador de los premios Grammy, es el artista que más música de salsa ha vendido en todos los tiempos. Es bueno mencionar también a Zoraida Martínez, nacida en la ciudad de Nueva York, artista de ascendencia puertorriqueña, y creadora del Verdadismo, pinturas abstractas con comentarios sociales sobre las experiencias de su vida.
El ambiente político estadounidense ha visto aparecer nombres hispanos en posiciones políticas cada vez más altas. Se puede mencionar a Julián Castro, alcalde de la ciudad de San Antonio, a su hermano gemelo Joaquín Castro, congresista por el estado de Texas, a Marco Rubio, senador por Florida, a Luis Gutiérrez, representante por Illinois, a Ted Cruz, senador por Texas, solo por citar a los más recientes actores en el campo de la política. No cabe duda que el avance hispano en estas áreas se deja notar, hagamos votos para que continúe.
Lamentablemente existen otros segmentos que interesan a la comunidad hispana y que todavía no encuentran solución. Indudablemente que la tan ansiada y esperada reforma migratoria, cuya promulgación representará seguridad emocional para millones de inmigrantes hispanos y no hispanos, quienes a la fecha todavía viven con incertidumbre su futuro y el de sus familias, es prioridad para muchísimas familias, aparte de la consabida oratoria política, poco o nada se hecho al respecto. En las actuales circunstancias, con el país a las puertas de una acción militar que no convence, es difícil que las fuerzas políticas, las cuales, dicho sea de paso, se habían comprometido a dar una solución al problema antes de la llegada del verano.
Otro tema, tanto o más importante por la importancia que ella tiene para el futuro, no solo de la colectividad hispana, sino también para el país, es la educación. El presidente Barack Obama ha dicho que para el año 2020 los Estados Unidos deberá ser el líder mundial en lo que a graduados de educación superior se refiere. De los casi nueve millones de títulos postsecundarios que se lograrán para ese año, casi la mitad deberán ser otorgados a estudiantes hispanos, reto que nos puede dar una idea clara de la inmensa tarea que hay por delante en lo que a educación se refiere. El problema radica que a casi seis años de cumplirse el plazo fijado, el rendimiento de estudiantado hispano todavía se encuentra muy por debajo de otros grupos étnicos, pese a modestos avances ganados en los últimos años y a la lucha tremenda que se está haciendo para detener el índice de deserción escolar entre los hispanos.
Los números estadísticos son claros y precisos. De acuerdo a The Condition of Education 2011, publicado por el Departamento de Educación de los Estados Unidos, en el 2009 el 17.6% de hispanos entre los 16 y 24 años de edad habían desertado de la escuela secundaria. El Centro de Investigación Educativa reportó que el 64% de los hispanos entre los 25 y 64 años había finalizado su secundaria o High School o por medio del GED, número muy por debajo del 90%, 85% y 89% de los grupos anglo, afroamericano y asiático americanos, respectivamente. De acuerdo al análisis de ratio de graduación del estudiantado hispano publicado por el Centro de Investigación EPE, la clase del 2009 tuvo un 63% de graduados, porcentaje superior a años anteriores.
A nivel de educación superior los números todavía no son favorables, pero van mejorando. Así tenemos que el 37% de hispanos de 25 a 64 años de edad habían completado algún nivel de educación superior o tenían un grado asociado. Lamentablemente, de acuerdo a The Condition of Education 2011 los estudiantes hispanos que llegan a la universidad son más propensos a no graduarse. El 2010 el 14% de los hispanos de 25 a 29 años había logrado obtener un título de bachiller o maestría. La noticia alentadora es que los estudiantes hispanos están participando y mejorando sus promedios de notas en pruebas como Advancement Placement Exam y National Assessment Educational Progress NAEP, avances que los va llevando progresivamente, a eliminar la diferencia que por años ha existido con otros grupos étnicos.
Vemos entonces que la celebración del Mes de la Cultura Hispana, será completa cuando nuestra comunidad logre que su juventud ocupe los lugares académicos necesarios para poder ser parte de los que conduzcan este país en el futuro.
Armando Zarazú
azarazu@aol.com

Avatar
Acerca del Autor