BESSY: Reflexiones de un gran y sorpresivo honor

Bessy Reyna junto a Susan Holmes en Central CT State University

El 4 de Noviembre la agrupación Polish American Foundation of Connecticut, cuya misión es la de celebrar la diversidad de herencias étnicas del Estado, y honrar a personas e instituciones quienes han contribuido a la cultura, economía y desarrollo físico de Connecticut, rindió homenaje a seis inmigrantes en reconocimiento de su labor y contribución al Estado de Connecticut. La ceremonia presentó aspectos que hicieron resaltar la herencia cultural de los países representados: Italia, Pakistán, Alemania y Cuba.

Para mí fue una gran sorpresa la invitación en la que me anunciaban que iba a ser una de las seis personas seleccionadas para ser incluida en el Immigrant Heritage Hall of Fame. Ese honor me llevó a reflexionar sobre los diversos aspectos de mi vida. Mi llegada a USA en el 1968, para estudiar en Mt Holyoke College, en South Hadley, Massachusetts, plantel de donde me gradué en el 1970. Recordé también las dificultades económicas para continuar mis estudios graduados, trabajando mientras terminaba mi Maestría y luego el Doctorado en Leyes. Tratando de poner al día mi pasado, para poder darles un currículum y bibliografía que pudieran utilizar en el programa de la ceremonia, pude revivir tantos grupos con los que he trabajado como voluntaria, tratando de abogar por la justicia social, derechos humanos y las artes. Mi trabajo con niños de escuela primaria tratando de hacerles ver la belleza de la poesía, o en talleres con adultos, donde algunos por primera vez escribieron sus memorias, aspectos de sus vidas que nunca antes habían compartido.

Cuando releo las columnas de opinión que escribí en el Hartford Courant, encuentro como eje central la crítica a una sociedad que continúa oprimiendo a la mujer, a los grupos minoritarios, a los que no han tenido oportunidades económicas. Me entristece ver que temas sobre los que escribí en el año 2000, siguen vigentes y sin resolver a pesar de que ha pasado tanto tiempo. Este tipo de introspección no es fácil de hacer, nos permite ver lo bueno y lo malo. Lo que hicimos o rechazado. Caminos tomados, cada uno guardando una lección existencial.

Mientras fotos, cartas, notas y escritos pasaban por mis manos, me preguntaba cada día por qué esta agrupación decidió seleccionarme. He luchado o logrado lo suficiente como para recibir este gran honor. Algunas de estas dudas se desvanecieron un poco una vez iniciado el programa.

La ceremonia se celebró en Central Connecticut State University en New Britain. Desde el momento en que el público asistente entró a la sala, fuimos recibidos con las notas de una hermosa música clásica tocada con violín y acordeón, los que inmediatamente le dieron un tono elegante a las festividades. Si agregamos a esto, los hermosos arreglos florales en cada mesa, los hermosos vestidos de las damas y la convivencia que existía entre los allí presentes, son elementos que se unieron para darle a la ceremonia un tono de distinción y al mismo tiempo, de gran sencillez en la manera cómo los homenajeados, sus familiares y el público en general, se comportaron.

Mi alegría hubiera sido completa de poder compartir esa noche tan importante para mí con mis padres, ambos ya fallecidos. Sin embargo, siempre he tenido la suerte de tener amistades quienes se han convertido en mi familia y algunos de ellos estaban allí, para entregarme su cariño. He asistido a muchas ceremonias de premios, y esta se distinguió por contar con la participación de músicos de gran talento. La Mezzo-Soprano Dr. Monika Krajewska,original de Polonia, el barítono Luke Scott, y la cantante de Pakistan Naila Khalid, quien nos deleitó con canciones en Punjabi. La pianista Natasha Ulyanovsky, Walter Zev Manlok en Clarinete y Joseph Ganci en percusión, acompañaron a los cantantes. Fue muy hermoso gesto por parte de los organizadores el incluir música de cada uno de los países representados. Para mí, el escuchar canciones del gran compositor Cubano Ernesto Lecuona, no solo me recordó a mi niñez en Cuba, pero también fue como si el espíritu de mi padre, a quien le gustaba tanto cantar esas de canciones de Lecuona, estuviera a mi lado.

Nuestras historias tienen en común que los seis inmigrantes hemos sobrevivido dictaduras, dificultades de todo tipo y sin embargo hemos logrado superarlas y siempre tener en cuenta cómo contribuir en alguna forma, con el lugar donde vivimos. Las personas honradas fueron:

            Franciszek Herzog, quien quedó huérfano a los 11 años. Fue deportado junto con su madre y un hermano a un campo de prisioneros en Siberia durante la Segunda Guerra Mundial y luego llevado a un orfanato en la India. Su vida fue de grandes sacrificios. Años después logró unirse a su hermano en Inglaterra. Fue allí donde logró estudiar y se cementó su interés por el programa de Boy Scouts, agrupación al que dedicó el resto de su vida como residente de Connecticut. Un coro de jóvenes, con uniformes de esa agrupación cantaron varias canciones en Polaco en su honor.

El Rabino Henry Okolica, fue un hombre quien dedicó su vida a trabajar con presos en cárceles del Estado. Después de haber logrado escaparse de los Nazis en Alemania y pasar muchos contratiempos, la familia Okolica residió en New Britain, donde sirvió a su congregación y a la ciudad por muchos años.

Una de las historias que dejaron en claro la tenacidad de otro ciudadano incluido en la Galería fue la de Angelo Tomasso, Sr. quien llegó a USA a los 17 años, dejando su hermosa patria Italiana. Nos contaron cómo su interés en superarse y ayudar a su familia lo llevó hasta pasar una noche entera manejando para ser el primero en fila en una oportunidad de trabajo, donde estaban repartiendo contratos para construcciones, un negocio que él inició y el cual continuó su hijo Angelo Tomasso, Jr. quien también fue incluido en la Galería, debido a su capacidad de líder y por su servicio distinguido en la Marina durante la guerra.

El juez de la Corte SuperiorNawaz Wahla, quien dio el discurso principal esa noche, nació en Pakistán. Durante una misión muy peligrosa, fue herido en una campaña en la que era parte del ejército de Pakistán. Los meses de su recuperación le permitieron analizar qué hacer con su vida y fue entonces cuando decidió venir a USA, y estudiar leyes. El Honorable Wahla, es el primer juez de religión Musulmana de origen Pakistaní en Connecticut.

No sé cómo llegó mi nombre a oídos del Comité de Selección y por qué fui incluida en la Galería de la Fama, un honor que me emocionó profundamente. A pesar de ser escritora, hay veces que faltan las palabras para poder expresar con claridad nuestros sentimientos.

Qué podría yo decir para agradecer un honor como este? Así que en lugar de un agradecimiento tradicional, decidí contarle a los presentes algo sobre mi vida, y cómo fue que me convertí en inmigrante:

“En Panamá, en el 1967, un grupo de personas desconocidas cambiaron por completo el rumbo de mi vida cuando aceptaron mi aplicación para obtener una beca de estudios a los Estados Unidos y me recomendaron al Instituto de Estudios Internacionales como candidata para una beca. Otro grupo de personas desconocidas leyendo mi currículum en Mt Holyoke College en South Hadley, MA, decidieron ofrecerme una de las becas que tenían solo para estudiantes universitarias en otros países”.

¿Cuántas veces una persona desconocida nos da la mano a través de la distancia y cambia así nuestro futuro?

La noche de mi llegada a JFK en Nueva York, subí a un Taxi, el chofer, un inmigrante italiano resultó ser un hombre muy generoso. Yo le pregunté, cuánto costaría que me llevara a South Hadley. El no se rió de mi, ni me hizo sentir mal cuando le dije que solo tenía $40 y no los $250 que costaba el viaje. Por el contrario, este taxista dándose cuenta de mi inocencia, decidió ayudarme. El llamó por teléfono a Milton y Lynn Goodkowski, la familia de herencia Polaca, que me esperaba y que se convertiría en mi “familia Americana” como parte de un programa especial en apoyo de estudiantes extranjeras que estudiarían en Mt Holyoke College, creado por el Club Rotario de la ciudad de Holyoke. Los Goodkowski, además de ser mi familia durante el tiempo de mis estudios, siguió siendo mi familia hasta el final de los días de esa bondadosa pareja, quien tan generosamente compartió su hogar conmigo.

Ese taxista, quien no quiso cobrarme ni un centavo, me dijo al despedirse "Si yo tuviera una hija en tu situación, me gustaría que alguien en algún lugar también la ayudara”. Desde esa noche me prometí que yo también ayudaría a otras personas al igual que ese desconocido me ayudó a mi.

Cuando uno recibe un premio o un honor como ese, hay muchas personas que a través del tiempo nos apoyaron y no dejaron que nos diéramos por vencidos, no importa lo difícil de nuestra situación. Sentí que sus manos estaban en mis hombros, recordándome esos momentos en el que me apoyaron y alentaron para continuar. Cada una de esas personas me abrió las puertas para que yo pudiera estudiar o las puertas de sus casas, para que yo encontrara el calor familiar que, al haber venido sola a este país, no hubiera podido tener.

            Immigrant Heritage Hall of Fame, agrega un hermoso capítulo en mi vida, inspirándome para que continúe actuando en apoyo de otros y abogando por la justicia social. Fue hermoso y significativo los momentos después de dar las gracias y recibir el premio, el poder regresar a la mesa donde me esperaban mis amistades, mi familia, las que me acompañaron esa noche tan especial, donde mi pasado y mi presente encontraron un lugar para unirse en el abrazo que ellos me dieron.

Las personas interesadas en saber mas sobre este programa pueden visitar: www.immigrantheritage.org.

Bessy Reyna
Bessy Reyna
bessy_reyna@hotmail.com
www.bessyreyna.com

Identidad Latina
Acerca del Autor