Algo de Luz en el Diferendo Marítimo de Perú y Chile

El 16 de Enero del presente año podría ser una fecha histórica en el calendario peruano, pues, marca el inicio de una larga batalla legal y política por parte del estado Peruano en su demanda sobre el diferendo de límites marítimos que mantiene con Chile; ese día el Perú presentó formalmente ante la Corte Internacional de La Haya su reclamo contra el país vecino, buscando que se fije el límite marítimo, el cual aún no ha sido establecido por un tratado fronterizo; sin embargo, las autoridades chilenas sostienen que la línea divisoria ya quedó fijada en los acuerdos pesqueros de 1952 y de 1954 y en las actas bilaterales de 1968 y 1969.

Para recuperar el área marítima de 68,000 Km2 en el Océano Pacífico, sobre el cual Chile alega soberanía, nuestro país argumentará, según el derecho internacional, que la frontera marítima entre dos países debe estar marcada por una línea imaginaria equidistante, que divida en partes iguales el ángulo que forman la costa peruana y la costa chilena.

En el plano estrictamente jurídico-diplomático la Corte de La Haya, después de haber recibido la demanda notificará a Chile y le pedirá que designe oficialmente a su agente, luego convocará a los representantes peruanos y chilenos con el objetivo de fijar la fecha en la que Perú deberá presentar el íntegro de la demanda documentada y ampliamente desarrollada para sustentar su posición, es decir la ausencia de un tratado de límites marítimos.

Si Chile planteara que La Haya no tiene competencia para ver el caso, bajo el argumento de que ya existen acuerdos bilaterales sobre el tema, la Corte Internacional suspenderá el proceso para estudiar el pedido, que podría demorar de dos a más años. Cualquier excepción de competencia debe presentarse por escrito en el plazo de tres meses a partir de la presentación del íntegro de la demanda. Si la Corte rechazara la solicitud de excepción, fijará una fecha para reanudar el proceso.

Bajo este marco, la expectativa de ambos pueblos se acrecienta y la incertidumbre crece, más allá de cualquier especulación y de cualquier razón prevalece la fibra patriótica de cada ser, al no querer ver mellada su soberanía. Un artículo sobre este tema inevitablemente llevará cierto tinte parcializado y poco objetivo por el origen del autor; sin embargo, haciendo un esfuerzo por ser autocrítico, preciso y tolerante, diremos que el desarrollo de este problema se ve muy complejo y de largo aliento. Sin dejar de lado los tambores de guerra que nadie quiere que suenen, jurídicamente y técnicamente lo más sensato y de sentido común es trazar la bisectriz que divide en partes iguales el mar en la zona limítrofe. Criterio y argumento que suponemos toda nación, juez, diplomático o ciudadano acreditaría, de cómo se presenta el perfil de la costa sureña. El cómo trazar los ejes, los paralelos o meridianos es un reto que la geografía y la naturaleza obliga a sabios y eruditos a esmerarse. De cómo Chile reclama el espacio como suyo y de su ocupación por 30 o 40 años y que por “costumbre” o “presencia” tiene derecho de posesión, es un punto a tomar en cuenta. De cómo y por qué los peruanos no reclamamos esos 68 mil Km2 durante tantos años y recién lo hacemos ahora, es una buena pregunta y una gran coartada para los chilenos.

De los antecedentes y crónicas recientes de ambas naciones creemos, que todos aquí en sudamérica nos conocemos, de los afanes de crecimiento y fortalecimiento de los territorios, la historia no las cuenta debidamente en los libros, de cómo los países o naciones se vienen formando y la dinámica histórica y de los pueblos que nunca se detiene, y que los más fuertes sacan de su adormecimiento a los más pacíficos o más bien relajados.

Es probable que en el futuro las fronteras se modifiquen, las gentes se movilicen, las patrias cambien de cara, algunas superficies se angosten, otras se ensanchen y otras hasta desaparezcan. Tan culpable es el que agrede o quita, como el que se deja allanar por haberse dormido en sus laureles, no haberse cohesionado y no haber despertado de su letargo e inercia. Pero mientras siga latiendo un corazón y un hombre esforzado creando su patria, respetando su naturaleza y su tierra; su Nación permanecerá siempre por los designios y caminos que Dios lo señaló.

Daniel Torreblanca
dalto1961@yahoo.es

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