ALC-UE: Cumbre presidencial de buenas intenciones

La V Cumbre de Jefes de Estado de América Latina, el Caribe y la Unión Europea (ALC-UE) en Lima sólo sirvió para que los mandatarios de 60 naciones se reúnan y suscriban un acuerdo para erradicar el analfabetismo y la desnutrición. Pero muchos se preguntan si lo cumplirán, al igual que otros tantos compromisos anteriores.


Los mandatarios reunidos se ciñeron al protocolo y al estricto cumplimiento de la agenda de trabajo que dio a la luz la Declaración de Lima, que incluyó un compromiso de lucha contra la pobreza, así como la preocupación por el alza mundial de alimentos y la protección ambiental.

Los jefes de Estado también incluyeron el compromiso de que Europa y la Comunidad Andina harán todos los esfuerzos para concluir un acuerdo de asociación que incluye pilares de diálogo político, de cooperación técnica de desarrollo, y de intercambio comercial. Para ver los avances de estos compromisos, los presidentes acordaron celebrar la próxima cita ALC-UE en Madrid el año 2010.


Demanda de impulso

Durante el discurso de clausura, el presidente peruano Alan García desafió a sus pares a dejar de lado a sus cancilleres y asesores e intervenir directamente en el debate para establecer medidas concretas frente el cambio climático, la pobreza y la exclusión, las tres cuestiones bajo las cuales se convocó esta V Cumbre ALC-UE. "Es imperativo que en nuestras reuniones prime lo que nos une y nos vincula, aquello en lo que estamos de acuerdo, y dejemos de lado, por el momento, aquello que nos pone en desacuerdo frente a la responsabilidad histórica de hacer de verdad una unidad continental", indicó.

El mandatario peruano también aprovechó para lanzar un dardo a quienes proponen dejar al mercado la solución de los problemas. "No creemos que el libre mercado sea el único mecanismo que puede orientar la vida de la especie humana", acotó García.


Encuentros y desencuentros

La cita también sirvió para algunos encuentros y distanciamientos. En el estrado principal, Rafael Correa de Ecuador, Hugo Chávez de Venezuela y Álvaro Uribe de Colombia, protagonistas de graves tensiones diplomáticas en los últimos meses, fueron ubicados a prudente distancia. Lo mismo ocurrió con la canciller de Alemania, Angela Merkel, quien había recibido una dura réplica de Chávez por criticar su estilo de gobernar. Merkel ocupó un asiento lo suficientemente alejado para no cruzar con él ni siquiera una mirada. Luego Chavez le pediría disculpas.

Julio Panduro
jpanduro@gmail.com

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