Al menos cien muertos tras el terremoto que azotó el centro de Italia

Roma, 6 abr (EFE).- Pueblos enteros han quedado destruidos casi por completo, según relatan testigos del terremoto de 5,8 grados en la escala de Richter que sacudió esta madrugada el centro de Italia.

El ministro italiano del Interior, Roberto Maroni, informó hoy de que hay "más de 50 muertos" por el terremoto que asoló hoy la provincia de los Abruzos y causó enormes daños en la capital L'Aquila.

Saul Chiuchiarelli, residente en esa ciudad, relató a Efe cómo logró salir ileso del terremoto mientras el techo de su vivienda se le venía encima.

A Chiuchiarelli le despertó el seísmo y vio que pedazos del techo y de las paredes caían en su dormitorio. "No sólo el yeso, sino parte del hormigón caía sobre mi, aunque por fortuna, ninguno me alcanzó", declaró.

Tanto él como algunos de sus vecinos salieron a las escaleras, que según ha explicado, temblaban pero aún eran practicables, y todos ellos consiguieron salir ilesos a la calle.

Ante el miedo a nuevas réplicas y a la posibilidad de que su casa tuviera daños estructurales, Chiuchiarelli se ha trasladado a su localidad de origen Ovindoli, donde los daños han sido "menores que en L'Aquila" y se ha llevado con él a dos de sus vecinos a los que ha brindado su hospitalidad.

"Hay pánico. Hay pueblos destruidos casi por entero. Las madres, los hijos, las mujeres, hemos salido todos fuera", declaró uno de los supervivientes al diario italiano "Corriere della Sera".

"No sé cuántas personas han quedado bajo los escombros. Yo me encontraba con mi mujer en la cama en la segunda planta. En la primera estaba mi madre con mis hijos. Todos los techos han caído. No sé ni cómo hemos conseguido salir con vida", añadió.

Guido Mariani dijo hoy al diario italiano "La Repubblica" que permaneció "durante tres horas bajo los escombros" y que "afortunadamente" dos vigas impidieron que un muro se le cayera encima.

Mariani aseguró que los que lo salvaron, retiraban los escombros con sus "manos desnudas", pero no pudo decir cuanta gente quedaba bajo los escombros en el bloque de viviendas en el que se encontraba.

Natalia Amoroso, una joven estudiante de la ciudad de L'Aquila (uno de los lugares más afectados) ha podido saber de lo ocurrido esta noche en su pueblo por el testimonio de unas compañeras.

"Yo me encontraba esta noche en Lanciano, pero he podido hablar con dos amigas mías del instituto y me han dicho que sólo quieren salir de allí. Por ahora no pueden porque las calles están bloqueadas", dijo Amoroso a Efe.

"Según me han dicho, nuestro instituto ha sufrido daños y hay edificios que se han desplomado por entero", añadió.

La sacudida del terremoto le pilló a Loredana di Stefano en la cama de su casa de Lanciano, también en los Abruzos, desde donde sintió "las puertas de los armarios golpear y las lámparas balancearse", comentó a Efe.

Di Stefano vio a vecinos que salieron a la calle en pijama en plena noche ante el temor de que las réplicas pudieran sucederse.

La dificultad de ponerse en contacto con sus familiares y amigos ha aumentado la incertidumbre de los habitantes de los Abruzos.

Federica Cialfi, que vive en L'Aquila, ha dicho a Efe que "en la ciudad se venían sintiendo temblores ya desde octubre".

Las autoridades habían evacuado su casa los pasados días 30 y 31 de marzo, después de registrarse temblores más fuertes de lo normal, lo que decidió a Cialfi a su pueblo natal, la localidad de Cupello.

Allí le despertó esta mañana el sismo, aunque reconoce que con menos fuerza que en la capital de la región.

De hecho, ha asegurado que la casa de su abuela en el barrio de Porta Napoli, en L'Aquila, está completamente destruida, aunque la propietaria no se encontraba dentro en el momento del terremoto.

Según Cialfi, ponerse en contacto con familiares en las zonas más afectadas, era "casi imposible" porque las líneas estaban colapsadas.

Después de muchos intentos, Cialfi consiguió hablar por teléfono con uno de sus primos que reside en L'Aquila y que le refirió que estaba vivo "de milagro", ya que había salido a la calle a fumar minutos antes del seísmo, que derrumbó la pared de su habitación.

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