RECUERDO: “50 Años del Club de mis Amores”

1968 - CDS Mariscal Gamarra – 2018

50 Años del Club de mis Amores

Todo empezó en aquel mes de Abril de 1968. Mis hermanos Angel Eduardo y Hugo Fernando Alatrista volvían a casa del colegio donde estudiaban, el Salesiano de Cusco, en Perú; y es Hugo quien le dice a Eduardo, ¿Por qué no formamos un club de fútbol?... a lo que el hermano, quien estaba próximo a cumplir los 14 años, le responde, ¿Por qué no?...

Hacía dos años que nos habíamos mudado a la nueva Urbanización Mariscal Gamarra, Segunda Etapa, unos edificios de 5 pisos con 4 departamentos por piso, modernos y amplios para la época. Dicen que fue obra del arquitecto Fernando Belaúnde Terry, presidente del país de ese entonces.

De a poco se fue poblando ese barrio que empezaba a ganar terreno a la maleza y se posesionaba en un lugar estratégico de la ciudad, entre el popular Colegio Garcilaso y la prestigiosa Universidad San Antonio Abad. Muy cerca de la Avenida de la Cultura, la gran vía que unía la ciudad con el centro histórico.

o “bloques” y ahí estaban el B1, el B2, A1, A2, A3, etc; con los departamentos que paulatinamente fueron completándose. Fue precisamente en el B1 y B2, ubicados frente a frente, donde nació el Club.

De los partiditos en el corredor de cemento, en la pampita y algo mas distante en el antiguo Aeropuerto Velasco Astete, fue brotando la pasión por el fútbol, y por ese entonces también se iniciaban los años mas gloriosos del fútbol peruano a nivel internacional.

Y ahí en las frías noches del barrio, en los bancos de piedra y ante los mudos testigos de las inmensas mariposas negras que pululaban se eligió la primera Junta Directiva. A los nombres de Hugo y Eduardo se sumarían los de Lucho Aragón, Virgilio Candia, Juan y Santiago de la Quintana, Coqui Carrera, Juan Torre, Pedrito Torres, Robinson y Dante Astete, Percy y José Huamán, Helmuth y Heber Miranda, y también el que escribe la presente, y los nombres seguirían en los meses y años siguientes.

Ahí comenzaron también los sacrificados entrenamientos de madruga, haga frío, viento o en medio de las heladas, con esa escarcha mañanera del típico invierno de la ciudad. Había que practicar si queríamos ganar. Ahí resalta la figura de Angel Eduardo, quien con enorme voluntad y una madurez precoz recorría las casas de los jugadores para despertarlos haciendo piruetas para no despertar a los padres y vecinos desconfiados.

Empezaron los torneos y son los recordados campeonatos “Descubriendo Cracks” de aquel entusiasta dirigente, Luther Ochoa Luna, los que le dieron sentido a los clubes que se formaban por ese entonces.

Difícil olvidar ese primer día de la inauguración, debía ser Mayo o Junio de 1968, ya con el nombre de “Racing Club de Mariscal Gamarra”, camisetas a rayas como las del club argentino, los shorts cosidos por la señora Carmen, madre de Angel Eduardo. El escenario fue el Estadio Universitario, vino el desfile acompañados de la primera Madrina, Vilma Aragón y todas las ilusiones puestas en ese equipo que portando una banderola posó para la primera foto que quedó para la posteridad.

Luego vendrían los triunfos, las derrotas, los desafíos, los campeonatos, los trofeos de distinto tamaño que se fueron ganando. Al poco tiempo del debut se cambia el nombre del Club por el que le daría lustre a través de los años, “Club Deportivo Social (CDS) Mariscal Gamarra” y también el color de las camisetas pasan a ser celeste pleno, para con los años definirse con el azul eléctrico que nos identificaría por siempre.

Un hecho trascendente y que marcó la madurez del Club fue el ingreso inobjetable de los padres de los jugadores a la Directiva, varios de ellos acompañaban ya al equipo. Ellos sumaron sus ganas y su experiencia para comandar la prometedora institución. Fue el tiempo de los señores Miguel Alatrista, presidente por varios años, Pedro Torre, Juan Torre, Pimentel, De la Quintana, Carrera, Lopez, la misma Vilma Aragón que fue la Secretaria ideal para las obligaciones que se venían.

De la mano de ellos y de un equipo competitivo se logra el campeonato de Interbarrios del Cusco 1973, fue el primero y único que se jugó a nivel nacional, organizado por el desaparecido Diario La Prensa de Lima. Durísimo y largo torneo que finalizó en un día de lluvia intensa, en el mayor escenario deportivo, el Estadio Garcilaso. Un día de gloria inolvidable. Se empezó perdiendo frente a un respetable rival, “Brigada Juvenil” hasta que el Mariscal Gamarra ratificó con goles la enorme campaña que había hecho hasta entonces, finalmente ganamos 5 a 1. El trofeo fue el mas grande de los cientos que se ganaron, impresionaba verlo. Cuando le entregaron la copa a Angel Eduardo, capitán del equipo, todos comprendimos que los sacrificios, añadidos al talento algún día tenían que dar sus frutos. Campeones y a representar al Departamento en el torneo nacional que se jugaría en la capital, Lima.

Cómo olvidar la caravana desde el Estadio hasta el barrio con el imponente trofeo delante. Con cánticos y muestras de enorme alegría, al llegar varios vecinos asomaban de sus casas impávidos, casi sin comprender lo que estaba pasando, se había logrado un título departamental y se estaba poniendo el nombre de Mariscal Gamarra en lo mas alto del fútbol juvenil de la época. Muchos de nosotros esa noche no dormimos, estoy seguro que muchos no pudimos contener las lágrimas como cuando escribo la presente...

Es justo reconocer que por el Club se hizo grande con varios de los nombrados antes y también con Carlos Pimentel, Roger Ascue, Huachi Miranda, Waldemar Paliza, el Rocoto Vargas, Fredy Venero, el arquero Morales, Luza, Edyson Matos, el Chino Cruzati, Almiro Ayala y tantos otros...

Aquella gran etapa del Club Mariscal Gamarra no quedaría ahí, porque durante esos años, no solo se nutrió de grandes jugadores, sino inició la etapa de jugar los torneos oficiales de la Liga de Fútbol del Cusco. Se participó en Tercera División, se ganó el derecho a ascender a Segunda y luego a la Primera División en poco tiempo. De esos campeonatos queda el recuerdo de saber que ese pequeño Club nacido en el B1 y B2 alcanzó a jugar con los mejores equipos del Cusco, llámense Cienciano, Garcilaso, Universitario, Salesiano, Electro Perú, etc.

Con la presencia de espectadores que ya pagaban para ver a los equipos se jugaron partidos intensos, competitivos y de gran nivel. De tal manera que se ganó y se perdió por igual con los equipos nombrados. Ya se jugaba permanentemente en el estadio Garcilaso, con una respetable concurrencia, e incluso siendo protagonistas en partidos preliminares de la profesional cuando Cienciano subió al Descentralizado y jugó contra el Cristal o Municipal por ejemplo, ahí estuvo el Mariscal Gamarra dando grandes espectáculos en la previa.

En esta breve reseña histórica no se podría reflejar todo lo vivido a través de por lo menos 12 años de vida del Club, los que estuvieron repletos de alegrías, angustias, anécdotas, fotos, de las crónicas recortes de periódicos, de las copas ganadas, de los triunfos memorables, también de las angustias y sinsabores, de todas las personas que pasaron por el Club. Algo queda claro. No fue un tiempo desperdiciado, con el Club Mariscal Gamarra se hizo verdadera historia y a la luz de los años, nunca mas se repitieron aquellas epopeyas.

La parte final del Club, lamentablemente no la conozco a fondo para contarla, en el año 1975 salí del Cusco para Buenos Aires, Argentina con la intención de labrarme un futuro y la distancia hizo que me fuera desconectando de a poco con el Club. Supe que hubo ciertos entredichos, renuncias, cambios de dirigentes, de jugadores y que a los años desaparecería mi amado Club. Situación dolorosa que muchas veces ha hecho que no quisiéramos hablar del tema. Lo que no invalida, ni borra en absoluto todo lo realizado en esa década y mas que se vivió desde su fundación. Estoy seguro que muchos jóvenes que pasaron por el Club, crecieron sanos, vitales, con gran espíritu de progreso. Esas reuniones alrededor de la pelota sirvieron para unir voluntades, para fortalecer física y anímicamente a muchos de nosotros y nuestras familias.

Hoy, en este Abril del 2018, cuando se cumplen 50 años de aquel primer desfile en el Estadio Universitario, quedan en nuestra memoria grandes e imborrables momentos de alegrías y emociones. Nada ni nadie nos quitará lo que vivimos al amparo del Club CDS Mariscal Gamarra.

!Animo Mariscal!

Jorge Alatrista
Jorge Alatrista
Identidad Latina Newspaper

Identidad Latina
Acerca del Autor