La ONU adopta una estrategia sobre drogas contestada por 26 paises

Viena, 12 mar (EFE).- Los países de la ONU acordaron hoy una Declaración Política sobre drogas que fue contestada hasta el final por 26 países, la mayoría europeos, que intentaron de forma infructuosa que el concepto de "reducción del daño" se incluyera de alguna manera en el texto.

El documento fija el objetivo de "minimizar y eventualmente eliminar la disponibilidad y el uso de drogas ilícitas" para 2019, una meta que las ONGs y otros expertos consideran una "utopía".

En su estrategia anterior, aprobada en 1998, la ONU trató de lograr "un mundo libre de drogas", con "la eliminación o una reducción significativa del cultivo ilícito de coca, cannabis y opio en 2008".

Esa meta no sólo no se ha logrado, sino que ha aumentado la producción de esas sustancias ilícitas, según datos de las propias Naciones Unidas. La Comisión Europea (CE), en un informe publicado esta semana, indicó que el precio de las sustancias ilícitas había bajado entre un 10 y un 30 por ciento, lo que indica que el acceso a las drogas es ahora más fácil.

En lo que coinciden todos los países es en reconocer la complejidad de un problema que abarca aspectos sanitarios, judiciales, sociales, económicos, ecológicos y criminales, con toda la violencia que se le asocia.

Por ello varias delegaciones señalaron que se trataba de una "declaración de mínimos", no vinculante, en la que se incluyen visiones de países con intereses diametralmente opuestos, lo que se refleja en un texto que las ONG califican de "aguado" y "alejado de la realidad".

"Ha quedado claro que la guerra contra las drogas fracasó", explicó a Efe Franco Sánchez, viceministro de Justicia de Ecuador, al sostener que la Declaración supone un avance porque deja de lado las políticas puramente represoras.

"Después de diez años nos damos cuenta de que esa política fracasó. Hay que tomar otras políticas porque vamos a vernos dentro de diez años más y no sabemos dónde estaremos", explicó.

La adopción del texto estuvo envuelta en la polémica debido a la insistencia hasta el mismo final de más de una veintena de países de incluir un anexo sobre las políticas de "reducción del daño", impulsadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS), y que suponen medidas de prevención y tratamiento de la droga como el recambio de jeringuillas.

El documento consensuado ha sustituido esa referencia por el concepto más ambiguo de "servicios de apoyo", pero las delegaciones de Rusia, Colombia, Cuba y Estados Unidos dejaron claro que no aceptarían esa inclusión.

Además, los países acordaron en el documento que la lucha contra las drogas sea llevada "en plena conformidad con los principios y objetivos de la Carta de Naciones Unidas, la ley internacional y la Declaración Universal de Derechos Humanos".

Este paso ha sido apuntado por algunas organizaciones -la Open Society, de la Fundación Soros- como uno de los avances de la Declaración, al señalar que el respeto a los Derechos Humanos debe de prevalecer en la lucha contra el narcotráfico.

"La declaración es un desastre, es mucho peor de lo que pensábamos. Es un desastre para los derechos humanos", explicó a Efe Rebecca Schleifer, de la ONG Human Right Watch (HRW).

La experta aseguró que al no incluir el término de "reducción de daños", los Estados fallan en hacer mención al mejor tratamiento científicamente comprobado para los drogodependientes, algo que vulneraría el derecho a la mejor asistencia sanitaria posible.

Además, que no aparezca ese término hace que "los países que no aplican esta política se sientan reafirmados y los que dependen de la ayuda internacional se pongan muy nerviosos", ya que no saben si de alguna manera aplicarla les podría penalizar, sostuvo.

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